Proyecciones-del-FMI-para-America-Latina-y-el-Caribe-2019-2020

Perspectivas y proyecciones del FMI para América Latina y el Caribe no son alentadoras

Las nuevas perspectivas y proyecciones del FMI para América Latina y el Caribe prevén la situación económica del próximo período (2019-2020) en la región. La actividad económica de Latinoamérica sigue creciendo, pero con una desaceleración más pronunciada de lo que se estipulaba.

Proyección de la situación económica de América Latina y el Caribe

En primera instancia, se destaca las formas en las que afectara el debilitamiento de la economía mundial. Lo mismo con el aumento de la incertidumbre en la implementación de políticas económicas, que contribuyen a que el crecimiento en América Latina resulte moderado.

En promedio, se estipula un crecimiento del 2 % para 2019 y del 2,5 % para 2020 en toda la región. Se trata, en efecto, de tasas considerablemente menores a las de  muchas otras regiones económicas del globo.

Como resultado de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, las condiciones financieras mundiales se han vuelto ásperas. Además, la política monetaria a gran escala se contrajo para contener las presiones inflacionarias, enlenteciendo más aún el crecimiento.

En relación con la política fiscal, que también resultó menos expansiva, aproximadamente la mitad de las economías de la región redujeron sus déficits primarios como porcentaje del PIB en 2018. Asimismo, no fue suficiente para ubicar la deuda pública en una trayectoria descendente. Y la única excepción es la de Argentina.

Incertidumbre en la implementación de las políticas económicas afecta perspectivas

Después de la serie de elecciones anticipadas en Latinoamérica, la incertidumbre se agudizó al momento de implementar políticas económicas. Especialmente en las economías más significativas del continente. Además, la tensión tras la situación de Venezuela y la división que ha generado en el continente lo empeora. En su conjunto, las perspectivas se ven afectadas.

En México, por ejemplo, interrumpir el proyecto de construcción de un nuevo aeropuerto y el retroceso en ciertas reformas del sectores energético y educativo propiciaron y profundizaron la incertidumbre en relación con las políticas económicas del país, mientras que en Brasil, la fragmentación del Congreso ha generado obstáculos para la ejecución del programa de reforma estructural, consolidación fiscal y reforma de las pensiones.

De este modo, la incertidumbre en dos de las mayores potencias de la región se ha expandido. Si esta incertidumbre política continúa, puede reducir las inversiones a futuro, afectando también las perspectivas de crecimiento de la región.

Los riesgos en la economía mundial y su efecto en América Latina

Actualmente son múltiples los riesgos que, en mayor medida, podrían afectar la región. Y es precisamente por estos factores que las perspectivas y proyecciones del FMI para América Latina y el Caribe no son alentadoras.

En este aspecto, especialistas coinciden en que un aumento en las tensiones entre China y EE. UU. agravaría el panorama. Lo mismo si se desaceleran algunas de las economías más importantes del mundo. Ambos factores son de suma relevancia en la materia, pues determinarían un crecimiento regional aún menor.

Al mismo tiempo, aumentos repentinos en la volatilidad financiera de la economía mundial e incrementos en tasas de intereses estadounidenses o una mayor apreciación del dólar, también resultaría peligroso para el crecimiento de la economía de América Latina y el Caribe.

La región, a su vez, se vería perjudicada si las condiciones financieras mundiales se endurecen más, lo que incluye aumentos repentinos de la volatilidad financiera mundial, un incremento de las tasas de interés de Estados Unidos y una mayor apreciación del dólar de Estados Unidos.

Finalmente, otro de los factores más peligrosos para la región es un posible incremento en la volatilidad en los mercados mundiales. Esto podría generar una reducción de los flujos de capitales hacia la región, afectando directamente el poder de inversión.  De esta manera, las proyecciones del FMI para América Latina y el Caribe no son alentadoras para 2019 y 2020.