Juan Guaidó enfrenta acusación de corrupción y malversación de fondos durante la crisis fronteriza en Cúcuta, Colombia, tras los datos arrojados por una investigación periodística del medio PanAm Post

Juan Guaidó enfrenta acusación de corrupción y malversación de fondos

Juan Guaidó enfrenta acusación de corrupción y malversación de fondos durante la crisis fronteriza en Cúcuta, Colombia, tras los datos arrojados por una investigación periodística del medio PanAm Post. Entre otras acusaciones, allí se denuncian presuntos desvíos de dinero, inflación de cifras, malversación de fondos, fraude y amenazas para que emisarios del diputado Guaidó «se rodeen de lujos». A continuación, ampliamos detalles.

Denuncian que enviados de Guaidó se apropian de fondos para ayuda humanitaria en Colombia

La investigación fue desarrollada por un grupo periodístico del medio estadounidense PanAm Post —que ha declarado oficialmente su apoyo a «la legitimidad del presidente Juan Guaidó»— y publicada en su sitio oficial en español junto con un artículo del editor en jefe y columnista Orlando Avendaño. El artículo lleva por título «Enviados de Guaidó se apropian de fondos para ayuda humanitaria en Colombia» y se puede leer aquí, en este enlace.

El viernes 14 de junio, tras publicarse esta información, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Luis Almagro, instó a investigar y esclarecer los graves cargos formulados en una presunta apropiación de fondos para la ayuda humanitaria por parte de los representantes de Juan Guaidó en Colombia. En este sentido, Almagro solicitó determinar las responsabilidades y que se exija la rendición de cuentas. «No hay democratización posible bajo la opacidad de actos de corrupción», publicó el secretario general de la OEA Twitter.

El artículo denuncia que los representantes de Guaidó en Colombia, Rossana Barrera y Kevin Rojas, encargados de la atención a los venezolanos que ingresan en territorio colombiano buscando ayuda y refugio, se rodearon de lujos mediante la malversación de fondos que estaban a su disposición. Además, inflaron las cifras de los militares desertores para obtener más dinero.

Avendaño detalla que ambos son militantes del partido Voluntad Popular. Barrena, además, es la cuñada del diputado Sergio Vergara de dicho partido, quien es considerado «la mano derecha de Guaidó» después de la detención de Roberto Marrero por parte del Gobierno venezolano.

Los militares venezolanos y los escándalos en los hoteles colombianos

Según detalla el informe del PanAm Post y como recoge aquí RT Noticias, después intentar ingresar por la fuerza la presunta ayuda humanitaria a Venezuela (el 23 de febrero) y los violentos enfrentamientos que prosiguieron en la frontera, los militares que desertaron y declararon su apoyo a Guaidó fueron alojados en siete hoteles de Cúcuta, dos de los cuales ―el Ácora y el Vasconia― tenían que ser pagados por la oposición de Venezuela representada por Guaidó, mientras que el pago de otros hoteles estaba encargado el Gobierno de Colombia y la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que abonó por el Hampton Inn y el Villa Antigua, entre otros, y que, como se recuerda, luego fueron desalojados y denunciaron la falta de respuesta del propio Guaidó.

Mientras el número de militares reportados por Guaidó constituyó 1285 funcionarios para abril, su estadía generó arduas dificultades. Según se reporta en el informe, «acudían a los servicios de prostitutas, abusaban de alcohol, se involucraban en actos violentos y exigían cada vez más».

Incongruencias en los números

El informe también detalla que, a principios de mayo, el hotel Ácora no recibió el pago programado. Consecuentemente, para el día 6 la deuda era de 20 000 dólares. Por ende, «se decidió finalmente desalojar a los 65 militares junto con sus familiares».

La inteligencia colombiana habría sido la primera en fijarse en tales anomalías en los gastos de Barrera y Rojas y las facturas y talonarios obtenidos por Avendaño evidenciaron que se gastó miles de dólares en hoteles y discotecas por noche, mil dólares en bebida y comidas, y también se dejaban grandes sumas en caras tiendas de ropa de Bogotá y Cúcuta. Además, hay «reportes de alquiler de vehículos y pagos en hoteles a sobreprecio. Plata que fluía. Mucha plata» apunta el periodista y replican en los dos artículos que hemos mencionado. Y, en este sentido, se adjuntó una serie de documentos probatorios en los que se detallan gastos sumamente elevados.

El engaño de la cena a beneficio

Adicionalmente, Avendaño declaró que Barrera y Rojas intentaron organizar una cena benéfica en el restaurante de lujo Pajares Salina, sobre la urbanización de Chicó Norte en Bogotá, para recaudar fondos para el mantenimiento de los militares y sus familias. Para ello, enviaron invitaciones a las Embajadas a nombre de la representación venezolana encabezada por el embajador de Guaidó, Humberto Calderón Berti.

Sin embargo, el evento no se concretó ya que miembros la representación oficial se percataron de ello y notificaron a otras Embajadas «que no tenían nada que ver con aquella cena benéfica». En el artículo de Avendaño también se advierte que mientras la cifra proporcionada por los representantes de Guaidó a Iván Duque de que en Cúcuta había 1450 militares, esta no correspondió con la de la inteligencia colombiana, que evaluó que en realidad eran no más de 700 funcionarios, y que Barrera y Rojas habían inflado el número de desertores para obtener más dinero.

Avendaño también señaló que, según lo que un miembro de la inteligencia colombiana le admitió, «el Gobierno de Guaidó en Caracas fue avisado de los hechos y aseguró que Leopoldo López y el propio Guaidó se enteraron de todos los actos de Barrera y Rojas. Ambos fueron posteriormente apartados de sus cargos, pero contaron con “una defensa a ultranza” desde Caracas, con amenazas e intentos de responsabilizar de todo a la Embajada de Calderón Berti, según el periodista».

«Ayuda humanitaria» podrida

Finalmente, otra de las denuncias del informe señala que la ayuda humanitaria estaba podrida y tenía otros destinos. Barrera y Rojas también eran los responsables del manejo y administración de la ayuda humanitaria de distintos países estacionada en Cúcuta. En este sentido, Avendaño menciona otro nombre: Miguel Sabal. Según reporta, Sabal tenía que supervisar todo lo que estaba relacionado con USAID.

Al respecto, tres fuentes diferentes y anónimas confirmaron al periodista que se dañó al menos el 60 % de los alimentos donados. La comida estaba ya podrida. Avendaño señala que una de las fuentes literalmente le señaló: «Todo lo que envió el presidente [de Chile] Piñera ya no sirve. Está ahí. No saben qué hacer con ello para que no se arme un escándalo. Lo quemarán, imagino».

Todo el reporte de la investigación se puede leer aquí. Además, como se recuerda, estas situaciones fueron advertidas y denunciadas por el propio Gobierno venezolano. Hoy, Juan Guaidó respondió a las acusaciones de corrupción en rueda de prensa.