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En Brasil, Fluminense enfrentó a la homofobia e hizo historia

Para hacer historia en el fútbol se necesita valor y coraje. Es uno de los momentos más emocionantes y anhelados en el fútbol en cualquier parte del mundo. Pero esto no siempre se consigue mediante un gol en los descuentos o por ganar una final de atrás y de visitante. Como lo ha demostrado Fluminense, también se logra con hechos políticos. Hoy, en Brasil, Fluminense enfrentó a la homofobia e hizo historia.

Brasil: uno de los países más homofóbicos y transfóbicos del mundo

Brasil es el país donde más personas gays y trans son asesinadas por crímenes de odio en todo el mundo. Es, además, un país con un fuerte arraigo en el cristianismo, donde el 54 % de sus más de 209 millones de habitantes afirma profesar el catolicismo y otro 27 % el evangelicalismo. Y, como es de amplio conocimiento, es un país de una profunda cultura del fútbol.

Considerando un escenario sociocultural tan vinculado a la concepción heteronormativa, conservadora y patriarcal de las relaciones humanas y de las relaciones de poder, es decir de las relaciones políticas, no resulta tan inexplicable que existan «terapias de reconversión de la sexualidad», que cada 19 horas una persona de la comunidad LGBTI sea asesinada o se suicide o que las cifras por crímenes homofóbicos y transfóbicos en Brasil sean de las más altas en el mundo.

Más aún cuando desde el propio gobierno oficial del país, las políticas conservadoras y las oratorias de figuras de tan amplio alcance público como las del propio presidente y sus ministerios promueven e incitan el odio a las minorías, como también es de común conocimiento.

Y tampoco sorprende lo que hizo el jugador Fellipe Bastos, de Vasco da Gama. Tras la disputa ante Fluminense por la Copa Guanabara, donde su equipo ganó por un tanto contra cero, Bastos, como el resto de la gente en las tribunas y como tantas otras en las calles, profirió cánticos homofóbicos promoviendo el odio. El hecho, filmado en video, rápidamente se viralizó. Fluminense, mediante un comunicado oficial, repudió la situación en un hecho político.

La victoria de la homofobia, es la derrota del deporte y la sociedad

En este comunicado, Fluminense señaló:

«La sexualidad es diversidad. La intolerancia no puede tener más espacio en nuestra sociedad.

El Fluminense es un equipo de todos, como todo club debería ser. Y lamenta que algunos todavía dejen lugar para el prejuicio.

El Fluminense entiende que una victoria seguida de homofobia es una derrota para el deporte. Para la sociedad. Y el país donde más se asesina LGBTs en el mundo no puede dejar una demostración tan clara del preconcepto de morir.


Por respeto. Por Justicia. Por humanidad.


El Fluminense, así como todo club de fútbol, ​​está hecho de hombres y mujeres de varios colores, condiciones sociales, sexualidades. Y tiene mucho orgullo de cada uno de sus aficionados. Por eso hace cuestión de afirmar, cuantas veces sean necesarias, que es un equipo de todos».

Un hecho político que marca la historia de un país con una profunda enfermedad social motivada y alimentada por las figuras de mayor relevancia pública, incidencia política y cultural.

El propio jugador, Fellipe Bastos, y el equipo donde se desempeña, pidieron disculpas ante la presión en las redes.