Elecciones internas de Uruguay en 2019: reglamento, brecha de género y récords

Las elecciones internas de Uruguay en 2019 tienen algunos detalles interesantes a considerar. Se trata de una instancia histórica que rompe el récord de precandidaturas, que tiene una marcada brecha de género y que, entre otros aspectos, ha cambiado algunos detalles en torno a su reglamento.

Elecciones internas de Uruguay en 2019: domingo 30 de junio

Las elecciones internas de Uruguay en 2019 son el domingo 30 de junio. Cumplen con la primera etapa del mundialmente destacado sistema electoral uruguayo, como se hace desde la reforma constitucional de 1997. Determina los candidatos únicos de cada partido para las elecciones presidenciales que se desarrollarán en octubre de este año.

También es en esta instancia donde se elige a quiénes integrarán el Órgano Deliberativo Nacional y los distintos Órganos Deliberativos Departamentales de cada partido, quienes también tendrán que determinar la candidatura a la presidencia y vicepresidencia por cada uno de los partidos en competencia, así como las candidaturas a las intendencias para las elecciones departamentales y municipales de 2020.

La Corte Electoral uruguaya las ha fijado para el último domingo de junio, además de establecer su reglamentación. De este modo, sobre las elecciones internas de Uruguay en 2019, la Corte Electoral ha sentenciado:

«Las elecciones internas de los partidos políticos destinadas a seleccionar su candidatura presidencial única y a elegir los integrantes de sus órganos deliberativos nacionales y departamentales se realizarán el día domingo 30 de junio de 2019».


Art. 1 – Circular N° 10189 / Corte Electoral de la República Oriental del Uruguay.

Reglamentación sobre las hojas de votación

El organismo también especificó los detalles en torno a los procedimientos relacionados con las hojas de votación. En este sentido, las hojas deberán distinguirse por su respectivo lema partidario con un tamaño mínimo de caracteres de 0,5 centímetros.

Las hojas de votación deben llevar un número sobre el ángulo superior derecho encerrado en un círculo. Por debajo, en letras visibles, debe advertir el departamento al que corresponde la hoja de votación y su fecha de la elección. Además, el órgano deliberativo nacional de cada partido debe integrarse por un mínimo de 500 titulares.

Finalmente, quienes formen parte de una lista en las elecciones internas de Uruguay de 2019 no podrán cambiar de partido político hasta que termine todo el acto eleccionario. Esto sería hasta que culminen las elecciones departamentales previstas para el 2020.

Las elecciones tendrán un número récord de precandidaturas y dos debutantes

Un singular hecho que marca la historia de las elecciones internas de Uruguay. Desde 1985, cuando cesó el régimen dictatorial en el país y el retorno a la democracia, nunca hubo tantas precandidaturas.

En total hay 23 precandidaturas para las internas uruguayas, superando el máximo de 20 que se había alcanzado en 2004. Además, la Corte Electoral habilitó a un total de 10 partidos.

Estos incluyen el debut de dos partidos en tal instancia: el Partido Verde Animalista y el Partido de la Gente. No obstante, aún resta finalizar la tramitación para otros tres, como lo son el Partido Digital, Partido Abriendo Caminos y el Partido Democrático Uruguayo.

La brecha de género, también en las internas: 21 hombres y 2 mujeres

No se trata de un detalle, sino de la cuestión política que se evidencia prácticamente en todo ámbito de las sociedades humanas: la brecha de género. En este sentido, más allá de que se registre una cantidad excepcional de candidaturas, solo 2 son de mujeres.

Esta campaña, «una campaña electoral entre hombres», como lo titula en una reciente publicación el medio local LaRed21, tiene 21 candidaturas de varones y apenas 2 candidaturas de mujeres. Estas son las de Carolina Cosse por el Frente Amplio y Verónica Alonso por el Partido Nacional.

La primera es la actual ministra de Industria, Energía y Minería y expresidenta de Antel durante el gobierno de José «Pepe» Mujica. Caracterizada por un perfil de corte progresista y en sintonía con los conceptos del actual y anterior gobierno del oficialismo, tiene en esta su primera precandidatura.

Mientras tanto, la segunda es una senadora de corte conservador, abiertamente profesa al judaísmo (e involucrada en una reciente polémica tras el registro audiovisual de su campaña en iglesias evangélicas neopentecostales) y embanderada con los postulados que marcan la derecha en la región.

Dos perfiles diametralmente opuestos que en términos biopolíticos, más específicamente en relación con la situación de las mujeres en la política y la brecha de género, encarnan dos posiciones claramente antagónicas.