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En Bolivia, las iglesias deberán pagar impuestos al Estado por ley

De acuerdo al avanzado proyecto de Ley de libertad religiosa, organizaciones religiosas y creencias espirituales, en Bolivia, las iglesias deberán pagar impuestos al Estado por ley. La propuesta, aprobada ayer en Cámara de Diputados, representa un significativo avance en términos de laicismo.

El presidente del Consejo Nacional Cristiano de Bolivia primero se manifestó a favor, aunque luego dijo estar preocupado porque «las iglesias entrarán en una crisis económica» y, tras manifestarse contra el proyecto en la Plaza Murillo, tuvo que ser retirado por efectivos policiales. A continuación los detalles.

Las iglesias bolivianas deberán pagar impuestos al Estado por ley

La Cámara de Diputados de Bolivia aprobó la iniciativa de la Ley de libertad religiosa, organizaciones religiosas y creencias espirituales. Allí se contempla que las entidades de este tipo deberán pagar impuestos al Estado. Según reportaron medios bolivianos, los legisladores han dado trámite afirmativo a la ley. En su artículo 14, señala:

«Las organizaciones religiosas y de creencias espirituales se sujetarán a la normativa tributaria vigente. La importación de mercancías donadas a favor de organizaciones religiosas y de creencias espirituales se regirá por la normativa vigente».

En otras palabras, deberán pagar los correspondientes impuestos al Ministerio de Economía y Finanzas Públicas del Estado Plurinacional de Bolivia. Además, en la misma línea, se detalla que la importación de mercancías donadas a favor de organizaciones religiosas y de creencias espirituales se regirá por la normativa actual.

«Las iglesias no pueden tener fines de lucro personal»

Víctor Ezequiel Borda, presidente de la Cámara de Diputados, señaló que «las iglesias no pueden tener fines de lucro personal». Y esa es, justamente, la principal finalidad de la Ley de libertad religiosa, organizaciones religiosas y creencias espirituales.

Asimismo, Borda advirtió que la propuesta normativa no incluirá la imposición tributaria sobre los diezmos y las ofrendas. Además, señaló:

«Si la organización construye un edificio, no puede ser para el pastor, sino en beneficio de la iglesia. Si eso no ocurre debe pasar a la administración del Estado. No es verdad que fiscalice el diezmo o que se cree un impuesto. Este proyecto de ley fue consensuado de forma suficiente».

Sin embargo, también destacó que «la libertad religiosa no se puede regular porque sería una franca violación a la CPE. Establece una normatividad jurídica y un proceso administrativo para las organizaciones». Por su parte, la oposición puso poca resistencia a la aprobación.

María Calcina, diputada opositora, señaló que las organizaciones religiosas no deben temer ser controladas en sus ingresos económicos «ya que muchas familias asistentes contribuyen hasta con el 10 % de sus ingresos». Otros asambleístas del MAS señalaron que de esta forma los pastores se hacen millonarios y eso debe acabar.

«No se puede normar la ley de Dios»

Solo dos opositores manifestaron abiertamente su oposición a la ley. La primera fue Norma Piérola, quien cuestionó el hecho de que no se puede normar el sentimiento de cada quién.  El segundo fue el asambleísta Julio Grober Huanca Nina, quien señaló que «no se puede normar la ley de Dios».

El asambleísta criticó el hecho de que se quite el título de «Iglesia» y se le describa como «organización religiosa». Además, estableció jerarquías entre estas organizaciones, indicando que «no se puede dar el mismo nivel a las iglesias con organizaciones que promueven las costumbres originarias, como ch’allas y ritos».

Sobre el final de la jornada, la última en solicitar palabra anunció que se retiraba ante la afrenta directa a las iglesias evangélicas. Según se reporta, el presidente ironizó afirmando que pediría que se verifique el quórum. Y esto generó risas entre los oficialistas.

Finalmente, 15 efectivos del orden policial fueron necesarios para reducir y retirar del lugar a dos personas. Una fue el propio diputado Julio Grober Huanca Nina; la otra, Luis Aruquipa, pastor y presidente del Consejo Nacional Cristiano.

Aruquipa, que fue desconocido como representante del sector por la Asociación de Iglesias Evangélicas, primero afirmó que están de acuerdo con la idea de que las iglesias paguen  impuestos. No obstante, luego cambió su postura. Entre otras cosas, dijo:

«Estaríamos hablando de pastores con sueldo y  con jubilaciones y eso no es así, las iglesias entrarán en una crisis económica».